¿Tienes conflictos con tu hijo adolescente?
Cuando un hijo llega a la etapa de la adolescencia, que está comprendida entre los 10 u 11 años, y los 19 o 20, los conflictos en la familia pueden llegar a ser frecuentes e insostenibles: discusiones por la hora, por los estudios, por los amigos, por las peleas entre hermanos, por insultar o gritar, por beber, por fumar o por muchas otras causas.
Algunos padres ven a sus hijos como personas que los están desafiando continuamente y no son capaces de gestionar esos conflictos, ven que se les están escapando de las manos y deciden buscar ayuda en profesionales para intentar mejorar ese deterioro de las relaciones familiares.
Hay varias opciones de ayuda profesional, yo lo voy a analizar desde el punto de vista del coaching, que es mi campo:
¿Te sientes culpable?
La situación actual no es la misma que en los años 70-80, por lo que no podemos educar a nuestros hijos como nos educaron a nosotros. Si actuamos con firmeza ejerciendo lucha de poder con ellos, nos vamos a sentir culpables como padres, y esa culpa nos convierte en víctimas o en agresores, situación que no favorece el equilibrio y la armonía en la relación.
¿Cómo puedo cambiar esa situación?
La culpa nos bloquea, por lo que lo primero que tienen que hacer los padres es un auto-análisis con acompañamiento del coach, para llegar a tener un cambio de visión de lo que hace su hijo, es un cambio de percepción que puede ser instantáneo.
Se deben comprometer y responsabilizar de aplicar nuevas herramientas poco a poco, sin caer de nuevo en la culpa, y sin intentar cambiar a su hijo.
Al cambiar el punto de vista de los padres, el comportamiento del hijo va a ser distinto. Como decía Albert Einstein: "No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo"
Es importante primero comprometerse con uno mismo, ya que el auto-conocimiento nos lleva al empoderamiento.
¿Como ves tú el mundo: es hostil o es benevolente? Si crees que es hostil, será hostil. Cuando crees eso y piensas que todo es una lucha, es tu miedo el que está condicionando tu percepción. Trabaja tu autoestima y tu amor propio, empieza a valorar tus pensamientos y tus emociones, y con asertividad, tus miedos irán desapareciendo poco a poco. En cada momento lo has hecho lo mejor que has sabido y que has podido, por lo que fuera culpas y empieza tu camino de crecimiento personal.
¿Y por donde empiezo?
La inteligencia emocional es el mejor inicio.
¿Por qué no dejamos a nuestros hijos expresar sus emociones?
Sobre todo las emociones consideradas negativas, como la tristeza, el enfado, la ira, la rabia,..., suelen ser reprimidas. Quizás se debe a que los padres también nos cuesta lidiar con ellas, por eso les decimos que no tienen importancia, que ya pasará el mal trago..., sin embargo son necesarias y es muy importante expresarlas y escuchar a nuestros hijos en esos momentos.
Siéntate a hablar con tu hijo, pregúntale por qué está triste o enfadado, qué le pasa, y qué se le ocurre que podría hacer para solucionarlo, y solo escucha lo que te cuenta, sin juicios, sin opinar... Es muy interesante lo que ocurre en esos momentos en los que miramos a nuestros hijos con admiración por todo eso que está expresando, e intentamos ver la situación desde su punto de vista, ya que a veces nos centramos en las cosas negativas y no vemos las positivas.
Dile que lo quieres y que valoras las cosas que hace bien, que seguro que son muchas.
Creo que ese es un buen comienzo...
Si decides llevar a cabo alguno de estos consejos, me gustaría que me comentaras cuales han sido los resultados, bien mediante los formularios que aparecen en la página web, bien por e-mail: mariterefg.coach@gmail.com.